A la mayoría de las personas les pasa que no logran quedarse quietos, y siempre que terminan una tarea, van por más, es un irresistible impulso que los obliga a seguir desarrollando actividades, y si dejan de hacerlas, se sienten ansiosos, irritables, incomodos, saben que deben seguir esforzándose por mejorar lo que hacen, sin embargo, puede en algunos casos, resultar un poco desfavorable para la salud y su entorno social.

El origen del término surgió en el año 1971 por el psicólogo estadounidense Wayne Oates, en uno de sus libros, en el cual hacía referencia a su propia adicción al trabajo. La adicción al trabajo se define como la implicación excesiva de la persona en su actividad laboral buscando reconocimiento, dinero o poder en su desarrollo profesional, sintiendo un irresistible impulso a trabajar constantemente y el abandono casi por completo de actividades de ocio.

Antes de entrar en materia, es importante que respondas a estas interrogantes, a fin de determinar que tan adicto al trabajo eres, para asi poder entender a lo que hacemos referencia en este artículo:

  • ¿Eres el primero en llegar a la oficina y el último en irte?
  • ¿Trabajas a la hora de la comida?
  • ¿Te estresas si no estás trabajando?
  • ¿Haces a un lado tus prioridades personales?
  • ¿Nunca te vas de vacaciones?
  • ¿Tu mente está en el trabajo aunque tú no lo estés físicamente?
  • ¿Vas a trabajar hasta cuando estas enfermo?
  • ¿No delegas trabajo?
  • ¿Nunca le has dicho que no a tu jefe?
  • ¿No aceptas que lo eres?

Si la mayoría de tus respuestas fueron afirmativas, entonces ya cumples con el diagnóstico de Workaholic, y ciertamente en pleno siglo xxi, no es de alarmarse, ya que la competitividad en las empresas, el alcanzar los sueños personales, el lograr objetivos monetarios que satisfagan las necesidades, entre múltiples razones, derivan en ese sobreesfuerzo, en el cual terminas ahogándote y del cual resulta muy dificil salir, ya que te dedicas inconcientemente a "vivir para trabajar", y no a "trabajar para vivir, sin cumplir los sueños, como objetivo primario".

Efectos y consecuencias para la salud física y mental

De acuerdo a estudios de la Organización Mundial de Salud (OMS):

la adicción al trabajo puede conllevar a un trastorno mental y físico.

Si bien es cierto que se observa en ambos géneros, afecta a los profesionales, de género masculino, entre 30 y 45 años,con profesiones que demandan mucho tiempo y dedicación, aunado al esfuerzo físico e intelectual que deben aportar para lograr los objetivos, como los médicos, políticos, periodistas, ingenieros informáticos, etc.

Juan Antonio Moriano, investigador y profesor del departamento de Psicología Social y de las Organizaciones de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) afirma lo siguiente, en un estudio, publicado a inicios de 2014 en la revista internacional 'Journal of Managerial Psychology:

la adicción al trabajo se incluiría entre las adicciones sin sustancia como en el caso del sexo, el deporte o las nuevas tecnologías.

Trabajar más de 50 horas semanales se contempla como un indicador y una señal de alarma a tener en cuenta en criterios objetivos. Por otro lado, una actitud obsesiva hacia la actividad laboral, con independencia del volumen de trabajo, que llega a ser compulsiva, genera dependencia y afecta negativamente a las relaciones con familia, amigos y pareja es la sintomatología más clara de la adicción al trabajo.

Moriano explica lo siguiente:

Hay que diferenciar entre la implicación positiva, el denominado 'work-engagement' que se emplea como técnica de motivación en psicología positiva y una adicción que afecta a la salud y el bienestar psicosocial del trabajador, que lleva a dejar de lado actividades del tiempo libre como disfrutar con la familia, los amigos o cuidar de uno mismo haciendo ejercicio.

En un inicio, estas personas se encuentran cómodas con esta 'obsesión' pues gracias a su esfuerzo consiguen promociones en el trabajo pero a la larga su vida gira alrededor de lo laboral, empiezan a no disfrutar con ello y a sentirse culpables por no hacerlo.

Sólo consiguen sentirse bien al trabajar, pero como en todas las adicciones con el tiempo, la tolerancia se eleva y necesitan estar más horas trabajando; y esta dependencia cada vez crea más insatisfacción y la sensación de falta de control sobre sus vidas", apunta Moriano.

Según el investigador, desde las organizaciones se fomenta esta dedicación exclusiva del trabajador a la empresa y en realidad se crea un clima de competitividad que disminuye la creatividad entre los empleados y el rendimiento o productividad se resiente.

El investigador señala que además:

el miedo a la pérdida de trabajo está dando lugar a lo que se denomina 'presentismo', lo contrario del 'absentismo'. Consiste en que los trabajadores a pesar de estar enfermos acuden a su puesto laboral lo que deriva en que rinden menos, cargan de trabajo a los compañeros, y pueden dar lugar al contagio, en el caso de enfermedades infecciosas como la gripe.

Además, las nuevas tecnologías han empeorado la adicción al trabajo ya que permiten que el profesional esté las 24 horas del día conectado en cualquier momento y lugar, lo que hace que no desconecten nunca.

A estos factores externos se unen los factores de riesgo individuales. Se considera que las personas más propensas a desarrollar esta adicción son las que poseen lo que se denominada 'patrón de personalidad tipo A', aclara Mariano:

Son personas controladoras, perfeccionistas, impacientes por conseguir resultados y que si no los consiguen con prontitud generan hostilidad en su medio. Diversos estudios han relacionado este patrón de personalidad A con un mayor riesgo de sufrir un ataque cardiaco entre directivos..

Consecuencias de ser un Workaholic

  • Ansiedad
  • Estrés
  • Insomnio o alteraciones del sueño
  • Depresión
  • Problemas en las relaciones de pareja o familiares
  • Tendencia al aislamiento social
  • Incapacidad para relajarse
  • Cansancio
  • Irritabilidad
  • Problemas de salud como tensión muscular, alteraciones cardiovasculares, hipertensión, problemas gástricos, úlceras, etc. Además, suele observarse consumo abusivo del alcohol, sustancias estimulantes y tabaco.

El elevado valor otorgado por nuestra sociedad al éxito y alto rendimiento profesional hacen que los entornos socio-laborales sean propicios para el desarrollo de workaholics. La adicción al trabajo, como cualquier otra conducta adictiva, es negativa para el sujeto porque le hace dependiente de una situación que perjudica su salud psicofisiológica, y altera su entorno sociofamiliar y laboral.