Las mascarillas son un producto sanitario que, junto a otros elementos de protección y medidas de higiene, nos permiten evitar exponernos y proteger a nuestro entorno de la contaminación con patógenos. La infección por COVID-19 se transmite por gotas. Éstas son producidas por el paciente al toser y estornudar, que pueden viajar alrededor de un metro de distancia al ser expulsadas del organismo.

Es de uso obligatorio actualmente en nuestro país, sin embargo el problema radica en el desabastecimiento con el que se encuentran los ciudadanos respecto a este producto, ya que en el mercado existe escasez actualmente. Por este motivo hay gente que esta fabricando su propia mascarilla en casa. Y es en este punto donde surge la duda con respecto a los tipos de materiales propicios para confeccionarlas y estar seguros de su efectividad ante el virus.

La gente está utilizando sábanas, camisetas, bufandas, etc, para poder salir, y ser atendidos en supermercados, farmacias, entre otros lugares de servicio prioritario, pero ¿realmente son efectivas estas mascarillas caseras?.

Estudios realizados con mascarillas caseras

En 2013 la Universidad de Cambridge realizó un estudio con mascarillas hechas con varios materiales. Proyectaron sobre ellas partículas de Bacteriófago MS2 de 0.02 micras (5 veces más pequeñas que el coronavirus), para medir la eficacia de esos materiales. El resultado dio que las fabricadas con bolsas de aspiradora tenían un 86% efectividad, seguida por las de paño de cocina (73%) y los tejidos mezcla de algodón y poliester (70%). Todos los materiales salvo la tela de bufanda superaban el 50% de eficacia.

Estas mascarillas caseras no están indicadas para personas infectadas por el coronavirus ni para las que tienen que estar en contactos con pacientes (familiares y sanitario). Son preventivos, aunque la Organización Mundial de la Salud avisa de que lo fundamental es lavarse las manos y no tocarse los ojos, nariz o boca para evitar el contagio.

Tios de mascarillas y sus usos

Existen múltiples máscaras de protección en el mercado para hacer frente a todo tipo de gases y partículas. Pero en el ámbito sanitario se trabaja con dos tipos fundamentales: las mascarillas quirúrgicas o de cirujano y las mascarillas de alta eficacia. La diferencia entre ambos productos es la filtración y la dirección del flujo de aire.

Las mascarillas quirúrgicas son las que debemos usar todos para evitar la propagación de la pandemia en situaciones en las que tengamos contacto con otras personas que no estén infectadas. Las mascarillas de alto riesgo son las indicadas para todos los que estén en contacto con personas COVID-19 positivo.

Mascarilla quirúrgica

La mascarilla quirúrgica no filtra el aire inhalado, por tanto no nos protege de forma efectiva. Su objetivo fundamental es evitar la transmisión. En esta lucha todos somos responsables de proteger y frenar la expansión del virus. Es importante usar una mascarilla quirúrgica en las situaciones cotidianas en las que no tengamos certeza absoluta de que estamos inmunizados contra el coronavirus.

Mascarilla de alto riesgo o alta eficacia

Las mascarillas filtrantes se consideran EPI. Un EPI es el Equipo de Protección Individual, un dispositivo que se lleva con el objetivo de que proteja contra riesgos que puedan amenazar a la salud del personal médico, en este caso la exposición al coronavirus. El número de FFP es mayor cuanto mayor sea su capacidad de filtrado, que puede ir desde el 70 al 98%.

El material

Ante la escasez que se observa en este tipo de producto, y más aún por la obligatoriedad de su uso, entre los materiales propicios para hacer mascarillas caseras, se puede optar por toallitas secas de bebé, pañuelos o paños de lavar las gafas y fundas de cojín; no obstante, el material que presenta mejor eficacia de filtrado y que se adapta mejor al rostro es la tela de camisetas cien por ciento de algodón.

Aunque el mejor material parece ser el de las "mascarillas quirúrgicas", (con un 85% de eficacia frente a partículas de 0,02 micras), le siguen de cerca las bolsas de aspiradora al vacío (86%), los trapos de la cocina (73%), los tejidos de mezclas de algodón (70%) y las fundas de almohada antimicrobianas (68%). Mucho más lejos están el lino, la seda o las bufandas.

La ergonomía

La forma y la comodidad de la mascarilla son esenciales para asegurar su utilidad. La incomodidad en el uso de las mismas puede llegar a incrementar el número de veces que nos tocamos la cara (aumentando el riesgo de "contagio por contacto"). El modelo elegido debe combinar, por tanto, un buen ajuste y aislamiento con la comodidad de uso.

También es importante aprender a usarlas. Y entender que su eficacia va a depender de la combinación acertada y precavida con otros instrumentos o medidas de protección. Esto parte de que los equipos de protección individual pueden generar una "sensación de seguridad" que nos puede llevar a cometer otras acciones poco seguras, llamadas también 'conductas de riesgo', que las que haríamos sin ellos.

En el caso de la colocación, es importante que la mascarilla cubra correctamente la nariz y la boca, evitando que queden huecos o aberturas por las que pueda colarse o salir aire sin "filtrar". Y al quitárselas, hay que recordar que debemos tocar lo menos posible la superficie de la mascarilla para evitar contaminarnos las manos sin darnos cuenta.

Precios

Es muy variado el tema de los precios de las mascarillas caseras, sin embargo hay costureras que venden al mayor, y dependiendo del material a elegir, entre  1$ y 3$, ya que existen unas sencillas que se usan varias veces, y otras mas resistentes que pueden llegar a durar mucho más, soportando lavados seguidos.

En sí es un asunto al cual se le puede sacar provecho sin menoscabar en la integridad y derechos de los usuarios, ya que vender algo a un precio accesible en plena pandemia, además de garantizar un ingreso al emprendedor, constribuye a mejorar la calidad de vida de las personas que deben usar este método de seguridad en esta nueva normalidad que promete perdurar por mucho tiempo.

No hay que olvidar que se trata de una medida de prevención y que siempre necesitaremos seguir manteniendo una correcta higiene de manos para que estas pautas sean eficaces. Así como no tocarse la cara, colocar los productos sanitarios (mascarillas, guantes, batas) de la forma adecuada y realizar una correcta desinfección y limpieza de los elementos que pudiesen estar expuestos.