El Design Thinking es un método innovador que actualmente aplican las empresas para el diseño y desarrollo de sus productos y servicios, además de generar las ideas de negocio que en su aplicación serán de alto valor y rendimiento en el mercado. Es un método que inicialmente era aplicado por diseñadores pero que se ha puesto a la vanguardia en todos los campos de acción en los que permita el logro de resultados favorables para el negocio y para los procesos que sean necesarios.

El Design Thinking brinda un enfoque vanguardista para poder hacer frente a los problemas, permitiendo enfrentarnos a los problemas y salir airosos de estos, a través de la aplicación de alternativas y soluciones que no se habian planteado antes de su aplicación.

Su punto clave radica en que su diseño se centra en las personas, por lo que es un enfoque centrado, y a pesar de estar integrado al elemento tecnológico y económico, va a iniciar con una necesidad existente, que debe estar basada en un conocimiento base del contexto y cultura, además de las motivaciones y aspiraciones de los individuos.

Las fases del design thinking

Para la aplicacion de design thinking es importante seguir una serie de etapas que nos van a permitir obtener de manera objetiva la información que necesitamos para el avance de la organización, del producto y como los usuarios inciden en obtener estos logros:

  • Empatizar. Lo primero que debes hacer es conocer a tus clientes en profundidad y ponerte en su lugar. Se trata de saber qué necesitan, qué quieren, qué les gusta, para poder ofrecerle luego una solución totalmente adaptada a ellos.
  • Definir. El segundo paso será definir el problema y quedarnos solo con aquello que realmente nos va a ayudar a solucionarlo. Hay que filtrar toda la información que hemos ido recopilando para centrarnos en aquellos aspectos de interés para nuestro propósito.
  • Idear. Es el momento clave, la hora de ponerse realmente a pensar. En este método no vale pensar soluciones prácticas o clásicas. Toda idea es bien recibida, por muy extravagante que parezca. De una idea puede surgir otra más interesante y encontrar una solución innovadora.
  • Prototipar. Ya tienes la idea, la solución a tu problema. Es el momento de ponerlo en práctica. Una de las características de este paso es que se realiza un prototipo para ver qué tal funciona, si es útil, si cumple con los objetivos propuestos o no. En esta fase no se invierte mucho dinero ni tiempo. Hay que hacerlo rápido.
  • Testear. Llega el momento de que el cliente lo pruebe, de ponerlo en el mercado y recibir el feedback de tu público objetivo. Las opiniones e ideas de tus clientes deben servir para mejorar el prototipo que has realizado. De esta forma tendrás una solución totalmente hecha a la medida de tus clientes.

Objetivos del design thinking

  • Adquirir conocimientos básicos sobre los usuarios del producto o solución, y sobre la situación o el problema que afrontan. Por lo tanto, pretende comprender al usuario.
  • Desarrollar empatía con los usuarios, mediante la observación de los mismos. Por lo tanto, es una metodología basada en observar al usuario.
  • Generar un usuario tipo para el cual se diseña la solución o producto, definiendo así el punto de vista a partir del cual se debe desarrollar el diseño.
  • Generar tantas ideas como sea posible. Por lo tanto, es necesario idear.
  • Construir modelos de las ideas más prometedoras.
  • Aprender a partir de las reacciones de los usuarios al interactuar con el modelos. Por tanto, es necesario dejar que prueben el producto mediante los modelos desarrollados, y recabar información gracias a dicha interacción.

Alineación, Velocidad y Valor.

  • Aumenta la alineación y reduce el riesgo: Las empresas pueden mejorar la colaboración, además de fomentar mejor alineación entre equipos, priorizando su estrategia comercial. Todos estos factores son esenciales para afrontar la diversidad de problemas empresariales y tecnológicos propios de las organizaciones.
  • Nos ayuda a trabajar más rápido: los equipos que aplican esta metodología y cuentan con el personal de diseño adecuado tienen un tiempo de comercialización de dos veces más rápido que el resto, lo que les permite mayores ganancias y mayores beneficios.
  • Ahorra dinero: Los equipos recortan los costos de manera consecuente, reduciendo los riesgos y, al final del proceso, lográn aumentar su rentabilidad.

Razones para aplicar el Design thinking en las empresas

  • Permite generar ideas utilizando no solo el cerebro sino cualquier parte del cuerpo. En este proceso no basta con sentarse en un escritorio a pensar las ideas. Es deber realizar el trabajo de campo, investigado en el mismo lugar que está el consumidor o el usuario.
  • Expone a los desarrolladores a la realidad del mercado. Al ponerse en los zapatos del consumidor, los desarrolladores de productos comprenden las necesidades a las que se enfrentan, planteando preguntas cuyas respuestas serán las mismas que se hacen los usuarios.
  • Somete al equipo a plazos y ritmos dinámicos y exigentes. No se trata de generar productos en el largo plazo. Si se trata de ser los primeros en llegar al mercado, este método permite ser los primeros con soluciones mínimo viables.
  • El trabajo en equipo y la creación colectiva conduce al éxito. Esta metodología reúne por lo general a profesionales de diferentes ramas, todos sentados en busca de una misma solución. El aporte de cada profesional es vital en la construcción de la idea final.
  • Obliga a ejercer el rol del usuario y del consumidor. Antes de entrar en el modo ejecutor, observa, escucha y aprende primero cómo se comportan y utilizan las personas los productos.
  • Genera modelos bajo un enfoque de permanente ensayo y error. Gracias a esta apuesta por la innovación, las soluciones a las que se llegan no se dejan de probar. Por el contrario, la aplicación de esta metodología genera versiones cada vez más perfectas de los productos.


El pensamiento del diseño, entonces, estimula la innovación, fomenta la creatividad y el desarrollo de ideas de negocio a partir de las necesidades reales de los usuarios, al ubicar a las personas y sus necesidades en el centro de atención. Permite alcanzar un mayor impacto en los resultados, pudiendo ser aplicado para diferentes tipos de problemas. Además de transformar la forma en que las compañías desarrollan sus productos, servicios, procesos y estrategias.